La unión hace la fuerza, el silencio no

Ya está. No hay marcha atrás. La gran masa social rayista lo quiere fuera. No quiere que pase un minuto más dirigiendo al Rayo Vallecano. No quiere saber nada más de él ni del entorno que le rodea. Parece que estamos hablando de un divorcio y… en efecto lo es. El divorcio de la afición del Rayo con Raúl Martín Presa, un divorcio que así lleva siendo desde que el actual mandatario cogiera las riendas y comprase prácticamente el total de las acciones.

Hay quienes desde el principio avisaron, hay quienes desde el primer momento desconfiaron, otros tenían la esperanza en que poco a poco se fuera reconduciendo la situación y fuera entendiendo la realidad social y los valores del pueblo llano. Y otros (a día de hoy quedan ya muy pocos) que de verdad se creen lo que se predica desde el palco de una gestión impecable. Discutible afirmación cuanto menos, con la que está cayendo y con los antecedentes por todos bien conocidos. Sin embargo, aquellos se limitan a quedarse en lo puramente económico y es esto lo que mantiene la imagen de Presa como aceptable para unos cuantos. Ese supuesto saneamiento del que se enorgullece Presa cada vez que alguien le plantea su continuidad al frente del Club. Se apoya en ello y se cree el ‘salvador’ del destino del Rayo Vallecano, aquel que evitó una desaparición.

Pero bien, el rayismo no tiene nada de tonto y sí mucho de no saber callarse ante las injusticias que sufre… y qué menos que hacerlo por el sentimiento que les mueve cada día que hay encuentro en Vallecas a sacrificar los estudios (cuántos exámenes han perdido mi prioridad los días que jugaba el Rayo en la víspera de dichos exámenes), los trabajos u otras opciones de ocio con las que probablemente habríamos sufrido menos que viendo al Rayo posiblemente perder un nuevo partido más. Todo ello sacrificado por ir a dejarse la piel en la grada y llevar en volandas al equipo de nuestros corazones. Este sábado la gente lo hizo. Supo saber aprovechar la tesitura para hacer llegar su mensaje desde la calle donde empezó todo hasta un estadio que no se toca. Lo que debía ser una fiesta entre aficiones del Athletic y del Rayo fue otra jornada más de lucha, otra jornada más para achicar agua y decirle al mundo que estamos hartos. El #PartidoMásImportante tuvo una notable cobertura mediática. Numerosos medios de comunicación se hicieron eco del deseo de la hinchada franjirroja de “echar” a Martín Presa. Importante que el mensaje se haya difundido por todo el territorio español. Un nuevo ridículo de la directiva que dará mucho que hablar en todas las partes del barrio, la ciudad e incluso el país, que insólito, sigue preguntándose que se hará con los encuentros que el Rayo debía disputar en casa.

Martín Presa es consciente de que la afición lo quiere lejos de Vallecas y lo comprueba en cada partido, en cada minuto 13, en cada desplazamiento, en cada comunicado y en cada bufanda que ondea al viento con su cara que tanta gracia le produce. Presa es consciente pero se resiste a aceptarlo y asumirlo. Piensa que, de esta forma, el rechazo y el desacuerdo con su gestión va a cesar y lo cierto es que Vallecas no es fiera para domar, no lo ha sido a lo largo de la historia del barrio y no lo va a ser nunca. Esa identidad luchadora tan ligada a las vallecanas y vallecanos que los hace no rendirse nunca y seguir adelante con sus sueños, todos ellos condicionados por la realidad social y económica. En esta ocasión el Rayo ha sido motivo de atención para los vecinos del barrio y para algunos políticos. Quizás sea algo sorprendente o una simple estrategia para sacar rédito, pero en la manifestación hubo presencia de varios miembros del PSOE, segundo partido que más representación tiene en el ayuntamiento del barrio por detrás de Ahora Madrid. El concejal de Vallecas Paco Pérez, rayista y vallecano, también estuvo presente en dicha protesta. Además, se conoce que el Ayuntamiento ha estado durante años presionando sin éxito a la Comunidad por el tema del Estadio. Por lo tanto el problema también se ha convertido en político y el apoyo a la afición rayista está ahí y es de gran importancia tener esa ayuda institucional para conseguir los objetivos.

Y no solo de algunos políticos tiene el apoyo el rayismo. Hay un sentimiento generalizado en todos los periodistas que cubrimos el día a día del Rayo Vallecano. Un sentimiento de hartazgo ante la incompetencia del máximo dirigente. La dejadez social no solo afecta a la afición sino también a los medios y, tras la declaración institucional en la que no se dio voz a la prensa, parece que ha acabado por explotar a los medios. Gran importancia tiene esta parte del artículo, ya que de todos es bien sabido que es fundamental salvaguardar la opinión pública. Y saber que medios y afición están unidos da más fuerza para pelear por lo que se quiere lograr.

Más difícil lo tienen los trabajadores que prestan sus horas para el Club y que deben callar por miedo a represalias. Quien no calle se convertirá en héroe y compañero de lucha para la hinchada rayista pero desgraciadamente nadie puede pedir que se la jueguen contra quien les da de comer. Situación muy diferente es la de ex-jugadores o ex-trabajadores, que aún conscientes de ellos, son pocos los que se mojan. Ese apoyo sería tan sorprendente como mágico y daría voz a quien lo ha sufrido desde dentro. Y qué mejores ex-rayistas que los veteranos, aquellos que son historia viva de este Club y a los que la afición respeta. Deben dar un paso adelante para evitar posteriores lamentos. Porque se supone que quieren lo mejor para el Rayo… pero vete tú a saber los intereses que hay detrás.

Pese a todo y al fin y al cabo, hay gente que siendo menos contaría con más impacto que miles de aficionados porque estos son gente “normal” y no tienen suficiente poder y dicha gente prefiere seguir callando. Los sacrificios y el “mojarse” para los mismos de siempre. Es duro pensarlo, pero siempre ha habido conformistas con lo que hay y otros tantos que se resisten a caer en ello. Este barrio debería ser una piña porque, aunque algunos vecinos no se declaren hinchas del barrio, siempre dicen tener ese respeto por el equipo de su barrio pero no pueden limitarse a decirlo. Unirse a quienes defienden a ese equipo ante los males debería ser un deber para todos aquellos que le tengan un mínimo respeto al escudo.

Carlos Sáez



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