Grítale quién eres tú

Pensar lo impensable es un acto arriesgado que puede hacerte tocar el cielo o caer duramente al suelo, una forma de afrontar las situaciones más especiales de una manera tan ilusionante que da miedo, o al menos, vértigo. Pero que difícil es no hacerlo. Porque la vida te empuja a vivir en el pasado cuando los recuerdos son buenos, y a soñar con el futuro cuando lo que puede estar por venir es gigante. De nada sirve recalcar que el Rayo ha hecho una inmensa temporada que lo coloca a las puertas del ascenso directo, ni rememorar grandes goleadas a rivales directos, o espectaculares partidos en tardes lluviosas, porque al final todo se decide este domingo en 90 minutos, y los créditos y precedentes ya no sirven para nada. No se puede fallar.

Inolvidable es para cualquier rayista aquel 22 de mayo de 2011 que supuso un antes y un después para la historia de la franja. Aquel día un equipo plagado de deudas y señalado por la directiva se llenó de orgullo para golear al Xerez y ascender al Rayo a Primera División. Desde entonces la rocambolesca historia del hidalgo franjirrojo ha traído de todo: partidos heroicos, un Tamudazo memorable, un atrevido coqueteó con Europa, un casi Zarra, un entrenador que sonó para seleccionador, el fichaje fugaz de un ‘patriota’ ucraniano, una franquicia en Oklahoma, un noqueo en Anoeta -vaya noqueo en Anoeta-, un descenso, una hecatombe, y una crisis dolorosa que rozó la Segunda B.

Peripecia tras peripecia la curiosa historia desembarcó en Míchel ‘I’ de Vallecas, ídolo de la afición y fiel estandarte del club, que cargado de lo que hay que cargarse y sin miedo, agarró al equipo, lo hizo sudar, y poco a poco lo resucitó hasta colocarlo donde está hoy, a un paso de la Primera División. Tal vez el vértigo de la situación y el respeto a la categoría han traído dos pinchazos consecutivos -Córdoba y Alcorcón- que dan rienda suelta a las dudas, pero no es momento de titubear. Es la hora de sacar todo lo que quede dentro, sin reservas ni pudor, y gritarle al mundo quién es el Rayo.

Por eso sueñen, sueñen que la vida está para ello, y este domingo puede ser grande. Vallecas merece una fiesta, se merece sonreír tras años de palos y bochornos. El partido ante el Lugo es la oportunidad para cerrar viejas heridas que nunca debieron abrirse, la hora de dar un puñetazo a aquel fatídico 2016 que descendió injustamente a la franja a la categoría de plata, porque no, aquel año el Rayo no mereció bajar, y ni mucho menos de la forma en que lo hizo, entre rumores de compras y ruedas de prensa dolorosas desde Gijón y Villarreal.

El domingo debe ser el día, Vallecas necesita una Asamblea, y la Asamblea necesita a Vallecas, porque al Rayo se le puede golpear, malherir, rasgar y magullar, pero jamás se le tumbará. Jamás. ¿Qué es el Rayo? El Rayo eres tú, tu ilusión, tus ganas de que llegué el día, y las miradas nerviosas que cruzas con la gente de tu barrio. Vallecas, es tu hora, demuestra el domingo lo que vales. 

Tan solo 90 minutos te separan del ascenso, de una noche mágica, y de volver a lo más alto. Grítale al mundo quién eres. Grítale que eres de Primera División.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *