El futuro del Rayo ya es pasado

Sentimiento de pura tristeza y rabia que ha provocado al rayista la noticia que salía la mañana de ayer. Pero sí, es cierto y aunque nos cueste asimilarlo así ha ocurrido. El futuro del rayismo según muchos ha pagado la cláusula de 8 millones de euros para marcharse al Celta de Vigo. Ha abandonado la entidad y ya no es jugador del Rayo Vallecano.

El joven centrocampista ha defendido la franja del primer equipo durante dos temporadas siendo un pilar básico en el medio del campo y aquel jugador el cual la gente ponía de ejemplo debido a su gran compromiso con la franja que ha defendido con coraje y entrega, tirando del carro en los momentos en los que de los que se esperaba más decepcionaron. Supo asumir su rol de echarse el equipo a las espaldas en una de las peores temporadas de los últimos años y pese a los cambios en el banquillo siempre tuvo gran importancia, todo ello sin un contrato profesional. Cada uno puede tener su propia opinión en este tema pero es innegable que Fran se partió la cara y con apenas 18 años fue posiblemente la revelación de la temporada 2016-17 en cuanto a la plantilla rayista.

Debutó con el primer equipo en partido oficial de la mano de José Ramón Sandoval, el cual le alineó en el primer encuentro de la temporada en la que el Rayo volvía a la Segunda División. Tras un verano insuficiente en cuanto a entradas y salidas y sin un proyecto claro que provocó un mal arranque que se alargó durante gran parte del curso. Fran solía “partirla” en los campos de Tercera pero su gran salto lo dio cuando Sandoval le dijo que contaba con él para el primer equipo. El Elche iba a ser el primer equipo con el que el Rayo se iba a ver las caras. Se confirmaba. Fran era titular junto a Trashorras en el medio del campo. El joven centrocampista disputó los 90 minutos en la derrota rayista (2-1).

Su debut en el Estadio de Vallecas se produciría una jornada después en el empate a cero frente al Real Valladolid. Después, el Rayo tenía que jugar en Almería tanto en liga como en Copa del Rey y en ninguno de los dos partidos fue titular aunque participó en más minutos en el partido de liga que tuvo un desastroso resultado de 3 a 0 para los andaluces. No obstante, tras este parón volvió a la titularidad y tuvo un punto de inflexión que sucedería en el Heliodoro Rodríguez López. El equipo seguía sin responder y tan solo había ganado un partido en lo que iba de liga (Girona), a ello se le unía el malestar en el vestuario y la polémica con Miku, Javi Guerra, Piti y Trashorras que todos conocemos, pero que sigue sin explicaciones. Tras un fin de semana convulso, la cantera cogió peso y se tuvo que echar el equipo a las espaldas en otro episodio bochornoso de la temporada. Fran y Joni lo dieron todo en el campo. Mientras, Juancho esperaba oportunidad en el banquillo, futbolista que tuvo que viajar tras las numerosas bajas que tuvo el Rayo esa jornada. El resultado fue negativo y el club canario venció por 3-2. Fran Beltrán tiró de casta y fue el artífice del empate gracias a un bonito gol que sacó de su pierna derecha. Fue un partido extraño pero en el que se vio quién realmente estaba comprometido y quién no.

En el partido ante el UCAM, Fran volvió a ser titular y a jugar los 90 minutos pero no pudo evitar la derrota que hundiría y terminaría por destituir a Sandoval. Sin embargo, las buenas actuaciones de Fran llamaron la atención de Luis De la Fuente y debutó con la Selección Española sub-19. Con la llegada de Rubén Baraja al banquillo, Fran iba a pasar algunas jornadas sin tener la importancia que tuvo con Sandoval. Cuatro partidos seguidos sin ser titular pero a partir de ahí ya cogió una relevancia fundamental en el equipo y gozó de muchísimos minutos para ser su primera temporada en el primer equipo. Probablemente fue la única esperanza que tenía el rayismo durante esa temporada, algo que le hizo ganarse la confianza de Míchel desde el primer momento y hasta ahora.

La dirección deportiva era consciente de lo mucho que prometía Fran Beltrán y se le ofreció un contrato mejor por lo que decidió quedarse. En su segunda temporada ha sido de los futbolistas que más partidos ha jugado (40) y solo en tres de ellos fue suplente. Jugador fundamental en los esquemas de Míchel desde principio a fin formando posiblemente la mejor pareja de centrocampistas de toda la competición con Unai López. Pero además de ello, la afición le cogió un cariño muy especial por lo que representaba. Juventud y galones, entrega y valores. En resumen: valentía, coraje y nobleza, lo mínimo que pide cada rayista que acude los fines de semana a animar a su equipo. Y es que Fran, supo convertirse en uno de los jugadores más valorados a base de trabajo y superación, todo ello con unas condiciones en ocasiones muy mejorables. Beltrán representaba lo que se intenta inculcar a los niños de la cantera. Y eso la afición lo tenía presente. Tenía presente ese prototipo de jugador involucrado en lo deportivo pero sin olvidar su afición. Cantar la vida pirata junto a los tuyos significa mucho… o eso pensaban algunos rayistas que ante este fichaje caen en la desilusión y ven con recelo a Fran.

Todo parecía que Vallekas iba a seguir siendo su casa, al menos, una temporada más. Es cierto que por su calidad era normal que despertara el interés de equipos mucho más competitivos a nivel tanto deportivo como económico que el Rayo pero su marcha ha sido tan inesperada que no ha sentado del todo bien en gran parte de la hinchada franjirroja. Quizás la salida de Fran Beltrán no haya sido la que se merece y claro está que aquí nunca se ha dependido de ningún jugador y no hay nadie imprescindible salvo la afición. Eso creo que todos o casi todos lo tenemos asimilado. Por ello aquí no se crean ídolos ya que inmersos en el fútbol moderno cada año vienen y van diversos jugadores. Pero el aficionado es el que paga y es el que tiene derecho a enfadarse o a sentirse maltratado por quien sea. Y sí, también tiene derecho a pitarle cuando venga el Celta a Vallecas.

La desilusión ni se elige ni se puede censurar. Es un sentimiento que surge de noticias o acontecimientos que no se esperan y que suponen una gran carga emocional y en este caso, ha sido un palo muy duro para el rayista que confiaba en que Fran sería de nuevo una de las piezas básicas del nuevo proyecto. Sin embargo, aunque esos sentimientos no se puedan controlar a veces se debería tener cautela y no analizar todos los casos de la misma forma. Fran Beltrán ha dado lo máximo de si mismo cuando ha jugado, ha cumplido tanto en calidad como en compromiso y es importante mantener intacta la memoria y saber de quién realmente estamos hablando. Nadie sabe cómo le irá a Fran en otro equipo, de si triunfará o caerá en la suplencia. Cada uno es dueño de sus decisiones y no somos nadie para decir qué debe hacer un jugador que, lejos de pecar de inexperiencia se ha comportado como un veterano y ha demostrado mucha madurez y ganas de comerse el mundo. Opinaremos de una forma u otra, opinión que estará condicionada por nuestra primera reacción instintiva, pero a Fran le damos las gracias por lo que ha sido en este tiempo.

Carlos Sáez



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