El adiós a toda una leyenda

Este mismo jueves salía a la luz una noticia tan esperada como triste. Antonio Amaya no continuará en el Rayo Vallecano la próxima temporada. El veterano jugador y capitán hasta ahora del Rayo Vallecano, abandona la institución tras la comunicación por parte de la parcela deportiva que no se cuenta con él para la siguiente campaña. El defensa central de 35 años se despide del club de sus amores tras haber defendido la franja durante diez temporadas.

“Llegó el momento más difícil de mi carrera deportiva, se me va a hacer muy extraño despertarme y saber que ya no pertenezco al club de mi vida”-palabras de Antonio Amaya en el vídeo colgado por la cuenta oficial de Twitter del Rayo Vallecano. Esta marcha se ha producido con cierta polémica ya que Amaya colgó en una de sus redes sociales un texto confirmando su desvinculación del Rayo Vallecano antes de que el Club anunciara nada, algo que ha provocado quejas en ciertos aficionados. En dicho escrito, ha hablado de ello. “Quería que el comunicado de mi no continuidad lo hiciese el club pero desconozco las circunstancias por las cuales no lo ha hecho”.

Y es que Antonio ya no contaba con Míchel. La edad pasa factura y quizá le haya llegado la hora de colgar las botas, o por lo menos dejar el fútbol profesional. Y de qué mejor forma que con un ascenso del equipo de su vida. Años y años defendiendo con orgullo un escudo, desde el fútbol base hasta la élite. Desde jugar en campos de tierra a hacerlo en el Bernabéu. Toda una vida dedicada al equipo de su barrio. Temporadas con más o con menos minutos (en esta última tan solo en once partidos fue titular) pero jamás reprochando nada y siempre trabajando para lograr que su gente pudiera sonreír.

Hermano de otro ex-rayista al que sin embargo la afición no guarda ese mismo cariño (Iván) y primo de Yuma, muy cercano también a la afición del Rayo, fue cedido al Sanse la temporada del descenso pero acompañó al Rayo en su etapa más dura en la Segunda B siendo uno de los pesos pesados en las cuatro temporadas en las que el Rayo sufrió o disfrutó, según como quieran verlo, del ‘infierno’. Vivió la vuelta del Rayo a Segunda marcando en la ida de los play-offs en Zamora, un gol que recuerda como uno de los mejores momentos que ha vivido sobre un terreno de juego. Disputó la primera temporada en Segunda con el Rayo pero a la siguiente decidió probar suerte en la Premier. El Wigan de Roberto Martínez reclutó en Vallecas tanto a él como a Mohamed Diamé, uno de los jugadores que más brilló en la 2008-09 obteniendo la entidad madrileña por esos dos fichajes un total de 4 millones de euros.

Sin embargo, la falta de minutos en el Wigan y la añoranza de Amaya por su barrio y su equipo le hizo volver al Rayo, justo la temporada en la que José Ramón Sandoval se hizo cargo del equipo, esa temporada en la que la lucha de la afición fue clave para acabar con los Ruiz Mateos y también en la que se logró el ansiado (y salvador) ascenso del Rayo a Primera División. Amaya fue importante en el equipo disputando un total de 28 partidos, todos ellos de titular formando la pareja de centrales junto a un joven Alejandro Arribas que disfrutó de su primera campaña como futbolista con ficha del primer equipo. En este año, además de la afición, tuvo crucial importancia el diálogo y la insistencia de los capitanes, entre ellos Antonio Amaya, que junto a Míchel, Movilla o Cobeño intentaron que el vestuario no se hundiera en aquellos complicados momentos.

Retornaba el Rayo a la élite pero Antonio Amaya volvía a probar suerte lejos de Vallecas. En esta ocasión, fue el Real Betis de Pepe Mel el equipo que le fichó por petición expresa del ex-técnico rayista. Tres temporadas disputó en el conjunto verdiblanco participando en la última en la Europa League, de la que fueron apeados por el Sevilla en el derbi europeo que se decidió por penaltis y que, de hecho, Amaya fue el encargado de lanzar y anotar uno de ellos. No obstante, ese mismo año el Betis descendió y pese a querer continuar en el club andaluz, el Real Betis no le ofreció la renovación, algo que le produjo un cierto enfado. El Rayo decidió ficharle ese mismo verano. Una vez más, volvía al club que le vio crecer deportivamente.

Y así es como se consumó el regreso de Antonio Amaya al cuadro franjirrojo siendo este una de las dos primeras incorporaciones del equipo por aquel entonces entrenado por Paco Jémez. Felipe Miñambres no dudó en volver a contar con él y fue presentado junto a Derek Boateng (futbolista que después no llegó ni a debutar en partido oficial en uno de los casos más raros de los últimos años). Pasar de jugar en campos de Segunda B a competir con el Rayo en la élite fue especial para Amaya. De jugar contra el Negreira o el San Isidro a hacerlo contra el Real Madrid o el Barcelona. Y lo cierto es que el regreso de Amaya fue bastante notable y realizó una gran campaña en la que pese a haber bastantes rotaciones en la zaga con Morcillo, Ze Castro o Abdoulaye Ba como competencia, Amaya cuando jugó cumplió. La temporada siguiente Amaya pudo gozar de menos oportunidades tras el fichaje de Diego Llorente, que fue un fijo en el once titular y que normalmente se vio acompañado por el portugués Ze Castro. Amaya tan solo jugó un partido más que Crespo, fichaje invernal que fue titular en Anoeta pero sufrió como un rayista más el descenso de su equipo a Segunda División.

En la organización del nuevo proyecto, los capitanes Amaya y Trashorras eran supuestamente aquellos que debían guiar a los jóvenes para lograr el objetivo del ascenso, que se vio enormemente truncado en una temporada para olvidar del Rayo. En lo personal, Amaya tuvo gran peso y fue titular en 32 de los 42 partidos de liga. La última temporada de Antonio ha sido más silenciosa en lo personal pero mucho más emotiva y especial en lo colectivo ya que el capitán se despide con un ascenso a Primera División y siendo uno de los jugadores con más espíritu del barrio, representando sin duda los valores que requieren vestir esta camiseta: valentía, coraje y nobleza.

Desde Rayo Total queremos homenajear a uno de los nuestros y desearle mucha suerte en sus nuevos retos tanto profesionales como personales. VALLEKANOS YONKIS Y GITANOS.

Carlos Sáez



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